Truchas fario con mosca en Irlanda (Introducción)

En este mi segundo intento de capturar alguna de las grandes truchas fario que habitan lagos como el Corrib o el Mask, situados en la zona central del tercio oeste de Irlanda, la suerte tampoco me acompañó. Como en mi primera expedición, y a pesar de que esta vez ibamos en pleno mes de agosto, el tiempo se alió con los peces para ponérmelo difícil, si no imposible. El viento, la lluvia y temperaturas que nunca superaron los 16 ºC fueron la constante durante los 6 días que estuvimos en Glencorrib, una pequeña localidad muy cercana a Headford y al famoso pueblecillo de Cong, conocido por la excelente pesca del salmón Atlántico que se da en los 3 brazos del Cong River, que desemboca en Lough Corrib tan solo un par de kilómetros más al abajo, justo delante del imponente Ashford Castle.

Ashford Castle se levanta imponente junto al lago Corrib

Ashford Castle se levanta imponente junto al lago Corrib

En estos lagos, la población de truchas fario es extraordinariamente sana y numerosa y cuenta con ejemplares de trofeo que de vez en cuando aparecen en las zonas donde se los puede pescar. Estas zonas varían a la largo de la temporada con las migraciones de los peces desde aguas más someras a aguas más profundas y viceversa en función de la temperatura del agua, la presencia o no del sol y, en general, del tipo eclosión que haya.

En agosto, con la presencia del sol y el calor, las truchas se mantienen en aguas profundas pero se mantienen relativamente cerca de la superficie para alimentarse de dafnias siempre que el día esté nublado y la temperatura no suba mucho. Así, la pesca se desarrolla con 3 moscas ahogadas que trabajaremos a tirones rápidos cerca de la superficie. Si esto falla, la alternativa es desplazarse a zonas someras con fondos de roca o algas y tentar  a las truchas con tricópteros grandes en superfície…

Larry McCarthy, mi guía de pesca en Irlanda me indicó que confeccionara un bajo de línea de unos 4,5 metros con 3 moscas del 12 que había seleccionado para mí. Puse todo mi empeño en proporcionar adecuadamente el bajo y ajustar la distancia entre mosca y mosca y subí a la barca lleno de esperanza; el día estaba nublado y una ligera lluvia nos saludó cuando empezamos a surcar las cristalinas aguas de Lough Mask aquella mañana de verano. La temperatura no era muy alta (unos 16 ºC) y el viento, aunque con rachas fuertes, no era excesivo para la pesca de las grandes farios que habitan en estas aguas tan frías.

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