Gestión y pesca del bass en los Estados Unidos

Hace ya más de medio siglo que el bass de boca grande habita, con mayor o menor fortuna, la mayoría de lagos que salpican la geografía española. En este tiempo, cabe destacar una constante que parece indiscutible: se ha convertido en el pez deportivo por excelencia, sustituyendo claramente al lucio y, en muchas ocasiones, a la trucha. La resistencia del bass a diversas condiciones extremas y su adaptabilidad a entornos naturales variados, han convertido a este centrárquido en una codiciada presa que despierta pasiones en nuestro país. Sin embargo, la gestión y la pesca del bass parecen siempre amenazadas y existe siempre cierta incertidumbre respecto a su futuro, su buena salud y su conservación. Desde hace muchos más años, estas mismas preocupaciones ocupan también a las autoridades competentes en los Estados Unidos, donde el bass no es solamente un símbolo sino también una tradición y, por encima de todo, una forma de vida… e, incluso para muchos, un negocio millonario. Los pescadores americanos adoran este pez y en todos los estados hay entidades públicas y privadas dedicadas a la conservación y mantenimiento de la especie tanto desde el punto de vista de la pureza genética como de la abundancia de sus poblaciones. Salvando el hecho indiscutible de que el bass no es un pez nativo de la península ibérica y que, por el contrario, sí lo es en la mayor parte del territorio americano, hay mucho a conocer acerca de cómo nuestros colegas americanos trabajan día a día para garantizar el futuro de la pesca y salud del bass.

 

Solo en el estado de Texas, donde la pesca del bass es extremadamente popular, más de 1,8 millones de pescadores recorren lagos y ríos tras la captura de este pez, una actividad deportiva con un impacto económico de más de 1.490 millones de dólares al año. Los tejanos gastan más dinero en la pesca del bass que en cualquier otra actividad al aire libre. Con parte de este dinero el Texas Parks and Wildlife Department (TPWD) produce cada año más de 7,5 millones de alevines de bass para suplir la enorme presión de pesca que sufre este pez. En realidad, si miramos fríamente las cifras, solamente se repueblan 4 bass por pescador al año, lo que no es mucho si tenemos en cuenta que en la mayoría de lagos el cupo es de 5 peces al día. Y aunque según Larry Hodge, del TPWD, “sin repoblaciones, los pescadores de Texas no disfrutarían del que probablemente es el estado que goza de una mejor pesca, particularmente de bass”, resulta obvio que el bass, por si mismo, y gracias a políticas de control de la pesca –que comentaremos con mayor profundidad más adelante en este artículo- así como otros factores, es capaz de sobrevivir, y con mucho éxito, a los millones de avezados pescadores que tanto lo codician y al mismo tiempo tanto lo aprecian. Un hecho éste, el del cariño que el pescador americano tiene por el bass, que “nos ayuda muchísimo a conocer lo que necesitamos saber para mejorar la pesca”, apunta Todd Driscoll, biólogo responsable de la Sam Rayburn Reservoir del TPWD, uno de los mejores lagos de bass de todo el mundo.

Cada temporada se capturan muchos bass en las aguas de Texas que superan los 5 y los 6 kilos –y algunos más grandes de hasta 7 y 8- lo que demuestra que el bass crece y vive lo suficiente como para alcanzar tamaños espectaculares. Por otra parte, este buen hacer no es exclusivo de Texas puesto que en otros estados del sur y del oeste, como California (donde en la primavera de 2006, Mac Weakley pescó un bass de más de 11kg en el lago Dixon) el bass alcanza también tamaños más que respetables.

 

Ampliando aún más el campo de estudio, vemos que, en los Estados Unidos, la pesca del bass es la más popular, según apunta el propio U.S. Fish&Wildlife Service en su informe de 1996, Black Bass Fishing in the United States (apéndice al 1996 National Survey of Fishing, Hunting, and Wildlife-Associated Recreation). En ese año, el 44 por ciento (12,7 millones) de todos los pescadores de agua dulce en el país, pescaba bass.

Dados todos estos datos y la situación descrita,  considero que las instituciones americanas que están al cargo –tanto estatales como federales- de la gestión del bass son las más experimentadas del mundo y las que mejor pueden mostrarnos cómo proceder para garantizar el éxito de repoblaciones y el mantenimiento de las poblaciones de bass que tanta excitación y disfrute aportan a los pescadores deportivos en nuestro país.

Veamos pues algunos ejemplos de estas actuaciones que, salvando las distancias, pueden apuntar el camino a seguir para la perfecta conservación y, porqué no, proliferación de nuestro querido bass en nuestras aguas.

 

Actuaciones desde la administración

Un buen ejemplo de gestión de la pesca del bass respecto al adecuado establecimiento de tallas mínimas, períodos de veda, cupos y otras medidas de protección de las poblaciones de bass es el que desarrolla la Arkansas Game and Fish Commission (AGFC). Este modelo de gestión se basa en 5 directrices principales que atañen a las propias regulaciones respecto a cupos y tallas mínimas, los protocolos para la repoblación de las aguas con mayor éxito, el mantenimiento de un programa para incrementar el número de piezas trofeo, el estudio de la pesca de competición y su impacto en el pez y el entorno y, finalmente, la preocupación de que este programa se desarrolle con el personal adecuado y a través de la oportuna colaboración con entidades públicas y/o privadas. 

En Arkansas, como en Texas, el bass es el pez deportivo más popular y por lo tanto, el objetivo principal del AGFC es mejorar las opciones de pesca de bass en las aguas del estado. De acuerdo con esta premisa, el AGFC estableció primero una serie de criterios para identificar los lagos en los que los cupos debían reducirse, basándose en datos medios de captura y sacrificio de peces, y datos sobre el crecimiento y la mortalidad. Esto se pensó así con la idea de establecer regulaciones generales pero también específicas en masas de agua que así lo requerían y donde se pretendía mejorar el tamaño y la abundancia de la especie. Así, en estos lagos en concreto, se estableció un cupo máximo de 7 peces con una talla mínima de 38cm. Asimismo, en un subgrupo de lagos más reducido, todo bass de entre 33 y 40cm debía ser inmediatamente devuelto vivo al agua. En otros lagos, los denominados “trophy bass lakes”, que son aquellos en los que se dan condiciones para que el bass crezca mucho y se pueda capturar ejemplares de trofeo, se estableció un rango mínimo superior, de 40 a 53cm, con un cupo de solo 4 peces en el que solo uno podía ser mayor de 53cm.

Respecto a las estrategias que se siguieron para la repoblación, cabe destacar la introducción de ejemplares del bass de Florida y el mantenimiento de las poblaciones de peces pasto que permitieran el crecimiento de los alevines repoblados. Sin embargo, las repoblaciones no se efectuaron indiscriminadamente. Se estableció un protocolo de actuación para determinar qué lagos podrían beneficiarse con seguridad de la introducción de peces de piscifactoría. Las directrices que se aplicaron se basaron en el tamaño, la reproducción natural, la cantidad de peces pasto disponible y el historial de repoblaciones de cada masa de agua. De esta forma, se recomendaron tasas concretas de repoblación en función de las variables mencionadas. Por ejemplo, se determinó que los lagos debían repoblarse con una media de 250 bass por hectárea durante un período mínimo de 3 años. Esto resultó en la necesidad de producir alrededor de 250.000 alevines al año en las piscifactorías de Arkansas, que actualmente se producen en la Andrew Hulsey State Fish Hatchery en Hot Springs.

Respecto a la gestión de los torneos en las aguas de Arkansas, y dado el incremento exponencial de éstos en los últimos años, la AGFC concluyó en su estudio que la mortalidad generada por el estrés causado en los peces al ser mantenidos en viveros, transportados y manipulados para su pesado, era suficientemente significativa como para tomar medidas al respecto y redactó directrices para el manejo de los peces con el claro objetivo de reducir la mortalidad. Sin embargo, dada la importancia económica y mediática de los torneos de bass, estas directrices no son de fácil aplicación. El Arkansas Tournament Information Program (ATIP) se creo para trabajar con los responsables de los torneos en un esfuerzo por reducir las tasas de mortalidad en éstos, facilitando información a los participantes y ayudando a establecer mejores procesos para el pesado de los peces o su suelta. Los resultados de este esfuerzo están todavía por ver.

 

Algunos problemas y sus causas

Un estudio realizado en el estado de Connecticut por el departamento de protección ambiental de la Inland Fisheries Division IFD mostró varios factores importantes como causas determinantes para el empobrecimiento de las poblaciones de bass y en consecuencia el deterioro de la calidad de la pesca. Mediante la pesca eléctrica y la recopilación de datos a partir de numerosas entrevistas a pescadores en diversos lagos de todo el estado, los científicos del IFD llegaron a las siguientes conclusiones. En primer lugar, un exceso de presión y de capturas por parte de los pescadores en determinadas masas de agua supuso la drástica reducción de ejemplares de más de 30cm de longitud (talla mínima en este estado) de forma que la densidad de estos bass era muy escasa. En segundo lugar, se observó que en el 39% de los lagos estudiados había una superpoblación de bass por debajo de esta talla, debido probablemente a la falta de depredadores que pudieran alimentarse de parte de estos peces. Una densidad excesiva de peces pequeños provoca una gran competencia entre ellos y dificulta y ralentiza su crecimiento. En ocasiones los peces pueden envejecer y morir incluso antes de llegar a la talla mínima. Este es un problema grave que también se produce con otras especies como el panfish. Este problema también afectaba a la cantidad de peces que se reproducían. Al haber pocos peces grandes, la cantidad de peces nacidos era pequeña de forma que en determinados años, ser reducía mucho el número de peces que sobrevivían a las puestas y llegaban a ser adultos. Finalmente, la acumulación de peces pasto en determinados lagos así como su práctica inexistencia en otros, ocasionaba un desequilibrio entre la cantidad de comida que tenían los basses en algunos lagos.

Para solucionar estos problemas, la IFD adoptó una serie de medidas correctivas que hasta la fecha han demostrado ser eficaces. Por ejemplo, estableció un rango de peces protegidos, que debían ser devueltos al agua inmediatamente, de entre 30 y 40 cm en los lagos donde existía una superpoblación de peces pequeños. Un incremento de los peces más grandes ayuda también a que haya mayor depredación de peces pequeños y por lo tanto facilita el crecimiento.

Por otra parte, para solucionar el problema del nacimiento de pocos peces, se aumentó el límite superior del rango hasta los 46 centímetros, de forma que los peces grandes tenían más tiempo para criar.

Estas son medidas sencillas que actualmente podrían mejorar muchísimo la pesca en nuestro país. En algunos lagos, la cantidad de bass pequeño que existe comparado con la que hay normalmente en los lagos en Estados Unidos, hace pensar en la existencia de ciertos problemas de crecimiento en nuestras aguas, sobre todo en masas pequeñas. Y una cosa lleva a la otra, primero hay muchos peces pequeños, después baja la tasa de peces que se reproducen con éxito, y finalmente, cuando las generaciones abundantes mueren, el número de peces decrece drásticamente tal como si el bass hubiese desaparecido por completo de las aguas.

 

Otras consideraciones

Otro enfoque muy interesante al tema de mejorar y preservar la calidad de la pesca, es el que planteó el Bass Management Team (BMT), creado bajo la dirección del Natural Resources Board en enero de 1996, en Wisconsin. Este equipo de profesionales evaluó la situación de la pesca del bass en el estado con el mismo objetivo de mejora de la calidad de la pesca con que lo hicieron sus colegas en Arkansas, pero mediante una estrategia diferente. El BMT apostó por la conservación y mejora de la pesca a través de la protección y restauración de las aguas de Wisconsin, suministrando la información adecuada a los pescadores para ello, y protegiendo en especial del hábitat y las especies nativas existentes con el objetivo de que estos fuesen autosuficientes. Vemos aquí como la repoblación de las aguas no se definió como prioritaria de forma que las herramientas de gestión utilizadas resultaron ser completamente distintas. El programa hacía especial hincapié en la educación de los pescadores como clave para el éxito de la operación. Desde su inicio, el BMT ha presentado sus resultados y conclusiones cada 5 cinco años y nunca se ha contemplado la repoblación selectiva de las aguas como una medida necesaria, impulsando siempre la conservación y mejora de éstas a través de sus propios recursos y garantizando su autosuficiencia. Esta teoría se basa pues en la creación de regulaciones (cupos, tallas, etc.) apropiadas y la correcta difusión de estas para concienciar a los pescadores de que respetándolas y ayudando a su aplicación, la pesca no tendrá otro resultado que el de una mejora notable y sustancial que como consecuencia beneficiará básicamente a los pescadores.

Hay más de 13.951 lagos en Wisconsin donde se considera que existe bass. En 1994, se cree que más de 5 millones de pescadores/día se repartieron de forma dispar entre estos lagos. Si el año tiene 365 días, la media de pescadores/día es de 13.698, lo que nos da menos de un pecador por lago al día. Esta cifra no parece muy alta, sin embargo lo es lo bastante como para justificara el enorme esfuerzo que hacer llegar información y sensibilizar a todos estos pescadores supone. Hay que tener también en consideración que el invierno en Wisconsin es muy duro, de forma que la temporada de pesca se reduce a los meses de buen tiempo (entre junio y septiembre, básicamente), lo que nos da una acumulación de pescadores mucho más alta. Por otra parte, se sabe que de estos más de 13.900 lagos, la mayoría de pescadores se acumulan en los 4.151 que han demostrado ser más productivos y proporcionar más capturas. 41.166 pescadores al día para estos 4.141 lagos es el número a considerar si pensamos en términos reales, sabiendo que la pesca se sucede mayormente en verano. Esto nos da un resultado de 10 pescadores al día sin tener en cuenta que la mayoría de estos pescadores salen a pescar en fin de semana, lo que multiplicaría esta cifra por 10, con un total de 100 pescadores mínimo en cada lago cada sábado y cada domingo. Si éstos no actuaran de forma educada y respetuosa frente al agua, el impacto que su presencia y comportamiento podría tener sobre los peces sería catastrófico… Esto nos demuestra la importancia que tiene para la pesca y el entorno nuestra actitud y comportamiento como pescadores frente al agua.

 

Iniciativas privadas

Como en casi todas las facetas de la vida en los Estados Unidos, y dado el poco peso específico de las actuaciones del estado en el quehacer diario de los ciudadanos en este país, las iniciativas privadas y personales son vitales para el buen funcionamiento de gran parte de las actividades y servicios de los que uno puede disfrutar. Igual que en muchos kilómetros de carretera se piden voluntarios que realicen su limpieza y mantenimiento, para una buena gestión de la pesca se cuenta, y mucho, con los múltiples clubes de bass que existen en todo el país y, por encima de todo, con la colaboración inestimable del pescador en sí. El pescador de bass es, en Estados Unidos, un personaje característico que no pesca con la intención de capturar su cena. A diferencia de lo que ocurre con la pesca en el mar, donde la mayoría de peces capturados son sacrificados si alcanzan las tallas mínimas y son buenos para comer, en los lagos estadounidenses esto no es así. El bass es un pez apreciado por su carne, no hay duda, pero su valor deportivo es tal, que, por ejemplo, en Arkansas, el 84 por ciento de los pescadores no sacrifica ni un solo pez (según el Arkansas Creel Survey, solo 4 de los 23.756 pescadores entrevistados sacrificaban los 10 peces que constituyen el cupo oficial en el estado) y aunque el sacrificio de peces por parte de los pescadores no va normalmente ligado al declive de las poblaciones de bass, sí que puede afectar a su tamaño medio.

Vemos pues como la colaboración individual de la gran mayoría de pescadores de bass ayuda con mucho a mantener una buena pesca. Incluso los guías de pesca animan a sus clientes a practicar el captura y suelta, lo que reduce en mucho el número de peces sacrificados puesto que en estas salidas guiadas es normalmente cuando se capturan más peces.

En resumen, el pescador de bass resulta decisivo para la conservación de la especie y los entornos naturales (o artificiales) en los que ésta vive. Su papel es clave y así lo entienden las autoridades que cuentan con ello y promocionan adecuadamente el modelo de pescador que las nuevas generaciones deben tener como modelo.

 

¿Un futuro alentador?

Por su puesto, toda decisión acerca de cómo mejor gestionar los recursos piscícolas está siempre en manos de los especialistas, tanto en Estados Unidos como en nuestro país, y desde estas líneas no pretendo otra cosa que poner un poco de luz y ejemplos para que podamos comparar y valorar la situación. Es el turno ahora de los expertos, que deben evaluar hasta qué punto en nuestro país, el bass ha pasado a ser un pez que merece la pena considerarse prácticamente como nativo o sencillamente de alto interés deportivo. Bien merece la pena, sin embargo, echar una ojeada al quehacer de quienes llevan muchos años disfrutando de la pesca del bass e intentando mejorarla cada día, como son los pescadores americanos y las instituciones responsables de la gestión de los recursos naturales en su país, Estados Unidos.  Y quien sabe, quizás algún día podamos contar en estas páginas historias como la de Richard McCarty que, en los últimos 20 años, ha clavado 5 bass por encima de los 6 kilos. McCarty, famoso guía de pesca de bass en Lake Fork, ha clavado uno de estos monstruos con una media de 4 años, lo que no deja de ser casi increíble, dado que capturar aunque sea uno es algo que está reservado a pocos pescadores y que muchos no consiguen en toda su vida. Richard McCarty ha inscrito ya 3 en el Sharelunker Program y sueña con su cuarto trofeo… ¿Quién será el primero en España? 

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