La Pobla de Lillet: 5 años después

La "Poza del aparcamiento" el 22 de abril de 2009

La "Poza del aparcamiento" el 22 de abril de 2009

Ayer, después de casi 5 años sin pescar en el coto sin muerte de la Pobla de Lillet, volvimos a vadear las aguas del alto Llobregat. Y lo cierto es que, en honor a la verdad, y después de las obras en el tramo alto de la zona del pueblo, los cormoranes y la sequía de años pasados, el coto ha cambiado como de la noche al día. Cuando escribí mi artículo en Trofeo Pesca sobre este tramo sin muerte, comentaba la excitación que uno sentía cuando se asomaba al río desde el aparcamiento del azud y veía decenas de truchas alimentándose sin descanso. Truchas de todos los tamaños, con ejemplares de trofeo en gran número dominando las mejores posturas. Sin embargo, el olor y el color del agua, sobre todo en los puntos negros que todos conocemos, deslucían un poco el espectáculo….

Ayer, y a pesar de que las obras en la parte baja del sin muerte no han terminado, el río tenía un aspecto fantástico. El agua bajaba ligeramente tocada por el deshielo; muy fría pero dejaba ver un fondo de grava y roca limpio y maravilloso. Visto lo visto, yo creo que la cosa irá a mejor. Ayer todavía había 3 pequeñas salidas de residuos que se vertían al río en puntos convenientemente distanciados para evitar su concentración excesiva. Sin embargo, los trabajos están avanzando y es de prever que pronto tendremos el tramo totalmente “depurado”.

En cuanto a la pesca y al número de truchas que vimos y que intuimos que había, la cosa no es tan halagüeña. Tan solo en algunos puntos muy concretos vimos pintonas puestas, aunque dada la cantidad de agua que bajaba, no eran fáciles de ver. Algunas salieron poco a poco de sus apostaderos para tomar nuestras moscas, pero tan solo unas pocas eran antiguas residentes del lugar. La mayoría eran farios de repoblación de calidad aceptable. No vimos arcoíris alguna.

Hablando con el presidente de la sociedad de Lillet, éste nos comentó que se había repoblado con 1.000 truchas fario pequeñas pero que los cormoranes se las comieron en pocos días. Luego repoblaron con trucha más grande, de 30cm para arriba y parece ser que éstas son las que hoy en día reinan en el coto. Se han pedido alevines y se están buscando farios grandes. Esto último con poco éxito puesto que parece ser que brillan por su ausencia en nuestras piscifactorías. Y sé lo que os preguntáis: ¿no sería mejor dejar que las fario autóctonas que sabemos existen en la parte alta del coto y en el Clot del Moro vayan poco a poco colonizando el coto? Yo no me atrevo a pronunciarme. Si se repuebla con alevines de fario y se da buena cuenta de los cormoranes (que por cierto ya no están protegidos por la UE) y otros depredadores de más difícil erradicación, es de prever que las truchas crezcan bien (aunque ni de lejos como antes ni en tanta cantidad en cuanto a número) y que en el futuro lleguen a reproducirse.

Yo voy a dar una oportunidad a este coto histórico que tan buenos recuerdos nos trae a la mayoría.

En los próximos días os pongo un poco la crónica de la jornada con alguna foto…

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