Alaska: la pesca sin fronteras (1)

KingKas2

Aterrizar en el aeropuerto internacional de Anchorage supone para un pescador el inicio de una aventura inolvidable. El increíble número de peces, la infinidad de grandes y pequeños lagos, ríos inmensos y torrentes espumosos, todos rebosantes de peces, y, por su puesto, las excelencias de una costa habitada por diversas especies de salmón, halibut, seabass, y otros muchos peces, son los principales atractivos de Alaska. Sin embargo, combinar la pesca y los estupendos peces que allí se pueden pescar con la naturaleza salvaje y la belleza incomparable de un entorno místico y extraordinariamente virgen, es lo que confiere a este destino de pesca su especial carácter aventurero. El reto, la aventura y lo desconocido están marcadamente presentes a cada paso, y la emoción de la captura del pez de nuestros sueños, así como el calor y la hospitalidad de sus gentes, son valores seguros para apostar fuerte y perderse durante unas semanas en la explosiva naturaleza de las tierras salvajes de Alaska.

El principal problema que abordamos al planificar una escapada de pesca a Alaska es la selección de nuestros objetivos y las zonas de pesca. Este estado tiene una superficie que es aproximadamente cuatro veces España. Esto nos da una idea de la variedad de entornos y la diversidad de especies que se nos ofrecen. Mi consejo es no intentar abarcarlo todo. No podremos pescar en la costa del Pacífico junto al estrecho de Berinj, en los ríos de la península de Kenai, en las costas de Juneau y en los ríos salmoneros de la Bristol Bay en tan solo un par de semanas. Malgastaríamos nuestro tiempo solo viajando de un lado para otro. Es mejor concentrarse en ciertas zonas donde la pesca es mejor según el calendario de remonte de los salmones, la época del año o nuestras preferencias por una zona más tranquila o más animada. Y esto último resulta un factor decisivo puesto que en verano la pesca en Alaska resulta un deporte muy popular. La aglomeración de pescadores, por ejemplo en la parte baja del Russian River, puede hacernos decidir por otra zona si preferimos una pesca más solitaria. Sin embargo, si queremos experimentar el Combat fishing (pesca de combate), rodeados de multitud de pescadores pero ante unas aguas infestadas literalmente de sockeye, éste será nuestro destino.

La península de Kenai

Resultaría imposible resumir en unos pocos párrafos la oferta de pesca que podemos encontrar en la península de Kenai, de forma que en este apartado me centraré en la pesca del salmón King y el Sockeye que son los más populares y los que tendremos más opciones de pescar con relativa facilidad.

Situada en la costa sur de Alaska y unida al continente solamente por un pequeño brazo de tierra que separa la parte más al este del Cook Inlet -el Turnagain Arm- y del Prince William Sound, esta productiva masa de tierra es uno de los lugares que no podemos dejar de visitar, especialmente en un primer viaje a Alaska. Para acceder a la península de Kenai debemos tomar la Highway 1 desde Anchorage y seguirla hacia el sur hasta cruzar el Turnagain Pass, que es la entrada natural por tierra a esta maravilla de la naturaleza que combina bosques, ríos, lagos, montañas, glaciares, fiordos, playas, islas y, por su puesto, pesca, mucha pesca. La sobrecogedora perspectiva de las Chugach National Forest y del Kenai National Wildlife Refuge escoltará nuestro viaje. Tres horas en coche que nos proporcionarán un espectáculo que, en si mismo, justificaría el viaje.

Por su parte, la pesca en Kenai tiene su máximo exponente en el salmón king, la especie más grande de las 5 que remontan los ríos en estas latitudes. Hay particularmente dos ríos que deben llamar nuestra atención para la captura de los grandes kings: el Kasilof, más pequeño y de recorrido más corto, y el famosísimo Kenai, donde podremos enfrentarnos a peces de hasta 45kg. Los peces en el Kasilof son también más pequeños puesto que una pieza de más de 20 kilos es considerada una excelente captura, pero la cantidad de peces que remontan el río es mayor y mayores nuestras opciones de conseguir picadas. La pesca en ambos ríos es muy similar con la mayor diferencia en el tipo de propulsión que utilizan las embarcaciones en cada uno. En el Kasilof, las embarcaciones a motor están prohibidas mientras que en el Kenai, el motor de la barca es un elemento más que contribuye a la pesca de los grandísimos kings. Otro factor a tener en cuenta en el momento de elegir (si es que tenemos que elegir –yo personalmente creo que hay que pescar ambos ríos) es la cantidad de embarcaciones que surcan las aguas del Kenai y del Kasilof. Dada la dureza de una expedición a remo por las aguas de moderada corriente que tiene el Kasilof, encontramos menos empresas que ofrecen esta pesca y por lo tanto menos embarcaciones surcando las aguas. En resumen, más peces y menos gente pero peces más pequeños.

Como ya he apuntado la técnica de pesca es muy similar. Es el denominado trolling, que consiste en arrastrar por el fondo del río un vistoso clown (payaso) giratorio con un racimo de huevos curados de salmón. Se utilizan cañas de casting de por lo menos 20 libras y líneas de 50 libras o más. Normalmente nylon del 40 y del 50. Un king que guste de saltar repetidas veces durante la lucha puede poner a prueba el mejor monofilamento del 40. Hasta 5 salmones perdimos en el Kasilof debido a la excesiva tensión del freno del carrete. En cuanto los salmones saltaban (aumentando su peso, respecto al que tienen en el agua, en muchos kilos) partían el nylon cercano a los nudos con gran facilidad. Hablamos de peces de entre 15 y 25 kilos. Algunos quizás de más de 30, pero pocos. Por su parte, en el Kenai tenemos muchas más opciones de acercarnos a piezas que se aproximen o superen los 30 kilos. En el año 2003 clavé un king en el Kenai -cuyo peso nuestro guía estimó en más de 35 kilos- que sacó en 3 minutos más de 60 metros de línea en su primera carrera. Desafortunadamente nunca pude capturar ese pez puesto que se libró del anzuelo minutos más tarde. En nuestro último viaje mi amigo Javier pudo subir a bordo 2 salmones king de más de 37 libras cada uno que pescó en ambos ríos, el Kasilof y el Kenai.

Otro de los alicientes que ofrecen estas maravillosas aguas es la presencia de innumerables salmones sockeye (también llamados red salmon debido al color rojo que lucen cuando se acercan a su madurez sexual y se reproducen en las cabeceras de los ríos). A mediados de junio, miles y miles de salmones de esta especie comienzan a remontar uno tras otro los cauces de los ríos de casi toda la península de Kenai. Estos salmones realizan su viaje río arriba muy cerca de las orillas, donde la corriente del río no es tan fuerte (al contrario que los kings que buscan siempre la corriente principal y el fondo del río), lo que permite una pesca relativamente cómoda desde la orilla o vadeando unos pocos metros aguas adentro. Lo cierto es que el sockeye es una especie de salmón que no pica a nada una vez entra en el río puesto que deja de alimentarse. O al menos eso es lo más frecuente. Por una parte, mi experiencia es que eso no es cierto al ciento por ciento, puesto que pescando dolly varden (otro salmónido que habita estas aguas), en repetidas ocasiones algún Red ha atacado a una de las dollies que tenía clavadas al final de mi línea de mosca. Repetidos mordiscos con la boca bien abierta y en superficie, donde es fácil verlo son indicios claros de que estos peces, a veces, atacan cebos o señuelos concretos (con imitaciones de huevos de salmón tuvimos también algunas picadas –se dice que estos peces instintivamente “recogen” huevos que han salido por accidente del nido para devolverlos a éste-). Sin embargo, el 95 por ciento de estos salmones no pierden ni un segundo en alimentarse o atacar nada a su alrededor, solamente remontan y remontan hasta reproducirse. Los locales utilizan para la pesca de esta especie de salmón un cierto tipo de mosca grande –coho fly- de colores vistosos con la que también nosotros podremos clavar bastantes (dado su número) después de unos pocos minutos de entrenamiento. El montaje es muy sencillo y aunque un poco decepcionante cuando veamos su funcionamiento, puede resultar muy productivo y a veces repararnos alguna gran sorpresa. Una caña potente, de unos 2,5 metros será suficiente. Un nylon del 35 y una mosca bien sujeta al final de la línea con un plomo (de peso a determinar según la corriente) a unos 50cm. Eso es todo, no necesitamos nada más. Podemos usar cañas de casting, spinning o de mosca, según nuestro gusto, pero el sistema es el mismo. Lanzar a 45 grados corriente arriba y dejar que el plomo toque fondo, cuando lo sentimos ahí hay que dejarlo derivar río abajo lentamente de forma que los 50cm de línea entre él y la mosca se extiendan lo más perpendicularmente posible a la corriente. Cualquier detención en la deriva, pequeño tirón o irregularidad que notemos en la mano que sujeta la línea (debemos sujetarla con la mano izquierda para tener mayor sensibilidad) es una posible “picada” y hay que clavar con fuerza hacia uno de los lados –derecha o izquierda- no hacia arriba puesto que si es una falsa alarma acabaremos con la mosca clavada en la oreja. Si clavamos un pez, cosa que notaremos al instante puesto que éste empezará a correr como un loco en cualquier dirección, hay que tener la prudencia de soltar el hilo de la mano izquierda inmediatamente a riesgo de que la línea perfore nuestra piel durante la primera carrera del pez, que será fulminante. A partir de ahí empieza la lucha, que normalmente debe ser corta. Hay que pescar rápido por varias razones: habrá más pescadores cerca y si dejamos alejar al red éste enredará sus líneas y, quizás más importante, si el pez va robado por una aleta, cola, etc., habrá que soltarlo inmediatamente. Son las normas y hay que respetarlas. Clavaremos otro pez a los pocos minutos y con suerte nuestro bajo de línea habrá atravesado su boca y al clavar le habremos “robado” por ésta. Sin embargo, cuidado con realizar bruscos tirones intentando clavar salmones, puesto que esto –llamado snagging– está terminantemente prohibido. Cosas de la pesca en Alaska… cosas como la increíble sensación de notar ese “mordisco” al final de la línea y clavar con fuerza un supuesto red, percatándonos 2 segundos después de que lo que hemos clavado es algo mucho más pesado y que ciertamente ha acometido con furia voluntariamente nuestra mosca: ¡¡un king!! No es infrecuente que esto suceda. Las moscas para sockeye son muy vistosas y en determinadas zonas, ambos tipos de salmón remontan juntos por las zonas de corriente fuerte cerca de las orillas. En estos puntos hay que estar preparado para todo. Recuerdo una tarde en el río Klutina, pescando reds a mosca, en la que clavé 2 salmones king con la caña de mosca del 9 y un terminal del 30. Uno de ellos partió la línea tan rápido que apenas pude dejarle correr. El segundo se clavó bien y empezó a correr sacando línea de una forma tal que tuve que pedir un guante para no acabar con mis dedos hechos rodajas. Hay que tener un carrete de mosca extraordinario para poder hacer frente a estos animalillos “desde el carrete” como dicen los americanos. Y para recuperar línea hay que tirar con tal fuerza que es necesario tirar con la mano con toda nuestra energía. La lucha y los saltos de ese king fueron espectaculares. Yo le calculé un peso de unos 12 ó 14 kilos. Jamás pude comprobarlo puesto que en un momento dado se empeño en dar grandes saltos corriendo hacia abajo. Yo ya andaba ya muy escaso de línea, y me veía incapaz de recuperarla… de forma que acabó partiendo el nylon y yo acabe con unas quemaduras considerables en mi mano izquierda… ¡¡pero qué sensación!!

Publicado en TROFEO PESCA.

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