Alaska: la pesca sin fronteras (2)

Los sockeye son así de feos durante la freza

Los sockeye son así de feos durante la freza

En tierras remotas

Si el bolsillo lo permite, esta es una opción que nos reportará satisfacciones difíciles de igualar. Tomar una diminuta avioneta con unos compañeros de pesca a primerísima hora del día para desplazarnos hacia las auténticas tierras salvajes de Alaska disfrutando en un paraje perdido en la inmensidad de una belleza espectacularmente sobrecogedora, durante uno o varios días, es un sueño de todo pescador que aquí puede hacerse realidad. La multiplicidad de destinos en función de la época del año y de los diversos informes acerca de los remontes de los salmones en tal o cual curso de agua es lo que nos moverá unas millas más al norte o al sur, más al este o al oeste. No importa tanto donde vayamos sino con quien y por su puesto para qué. De nosotros depende la elección de nuestro objetivo en lo que se refiere a la especie que deseamos pescar. La mejor zona para ello dependerá de nuestro guía y si hemos elegido bien (que no es difícil) debemos confiar plenamente en él para que nos conduzca a uno u otro río donde la actividad esté siendo mayor durante esos días. Los guías tienen informes diarios detallados de la actividad salmonera y de las capturas que se están realizando. Nuestro trabajo consiste en elegir una buena empresa de guías, no en elegir el lugar. Eso forma parte de su trabajo y es mejor confiar en ellos. Su negocio es conseguir que el pescador acabe agotado al final del día de pelear con grandes e innumerables piezas. De nosotros dependerá sin embargo que podamos fotografiar estas piezas puesto que no es fácil hacerse con ellas.

Sockeye a las pocas horas de haber iniciado el remonte

Sockeye a las pocas horas de haber iniciado el remonte

Muchas de las empresas que realizan este tipo de expediciones proporcionan todo lo necesario para la pesca. Incluso algunas de ellas disponen de botas de agua y ropa para protegerse de la lluvia, etc. Eso no impide que podamos llevar nuestras cañas y que podemos practicar la pesca a nuestro estilo si somos capaces de ello. En ocasiones lo más efectivo para una pesca en concreto es utilizar cañas de casting con líneas realmente pesadas, pero ello no impide que llevemos, por ejemplo, nuestras cañas de mosca e intentemos salir victoriosos ante un salmón de siete u ocho kilos con un bajo del 26. De los guías podemos aprender suficiente en 3 ó 4 días como para disfrutar en los días siguientes de una buena pesca por nuestra cuenta y riesgo. Son normalmente gente muy amable y abierta que gusta de compartir sus opiniones y experiencias con los clientes. Sus consejos serán siempre útiles dada su capacidad para reconocer el estado del agua, la actitud de los peces o cualquier circunstancia que pueda influir en la pesca. Durante las jornadas que vayamos a compartir con ellos en los diversos escenarios y con los distintos peces que hayamos planeado pescar, debemos intentar impregnarnos al máximo de su conocimiento del agua, el tiempo, los peces, los cebos y señuelos y todos los detalles que nos puedan contar acerca de cómo realizar tal o cual montaje o que línea utilizar para cada especie de salmón, etc.

Pescando a nuestro ritmo

Cerca de los lodges, bed&breakfast o campamentos donde nos alojaremos hay siempre tiendas de pesca, a veces abiertas 24 horas al día en verano, que nos proporcionarán el material necesario para nuestras salidas. Por esta razón no tiene mucho sentido ir hasta allá cargado de todo tipo de moscas, señuelos, cucharillas, cañas, líneas, etc. desde casa; un 80 por ciento de este material será inadecuado e innecesario. Es mejor invertir en buenos materiales y buenos artículos en las tiendas locales que venden justamente lo que funciona. Hablando con nuestros guías podemos conseguir una lista muy precisa de lo que realmente será adecuado para las zonas que queramos pescar. Esto nos permitirá una relativa independencia para explorar algunas zonas accesibles en coche o tras un cierto recorrido o a pie.

Sobre todo para la pesca de la trucha y de la dolly varden e incluso los escurridizos tímalos árticos, unos pocos consejos serán suficientes. En nuestro caso, la pesca de estas especies la realizamos prácticamente por nuestra cuenta tan solo siguiendo algunos consejos tanto del guía que contratamos par la pesca del salmón de los vendedores de moscas y aparejos de pesca de las tiendas locales.

Pero vayamos por partes, puesto que cada una de estas especies tiene sus “secretos”, nada complicados pero que pueden ser decisivos en el número de peces que vayamos a pescar.

La Dolly Varden (Salvelinus malma Walbaum) – Nuestra experiencia pescando este salvelino, fue auténticamente espectacular. Siguiendo los consejos de nuestro guía en días anteriores, nos dirigimos a la desembocadura del Crescent Creek en el Quarz Creek, también en la península de Kenai, donde los salmones sockeye se acumulan para seguir remontando por uno u otro cauce. En esta zona, la densidad de dollies es impresionante. Estos peces siguen a los salmones río arriba para comer los huevos que las hembras ponen en los nidos correspondientes. El secreto del éxito es, conocido esto, el montaje, puesto que estos peces difícilmente tomarán una imitación de insecto por bien que la presentemos. Su dieta en verano está basada en las proteínas que obtienen de los huevos de salmón y es con la correcta imitación de éstos que debemos tentarlos. Es importante el color y la dimensión de los huevos, pero con independencia de estas variables el montaje es relativamente sencillo. Con una caña de línea 5 y un bajo de línea progresivo de unos 2,70 metros con un tramo final del 16 tendremos suficiente. Aproximadamente a 1-1,5 metros se sitúa el indicador de picada que en estas latitudes es una auténtica bola de corcho amarillo o naranja fluorescente, sujetándolo con un palillo atravesado junto a la línea. Es muy sencillo y solamente hay que ajustar la distancia de nuestra imitación al indicador en función de la profundidad a la que estemos pescando. Al final de la línea colocamos un anzuelo simple del 8-10 y sobre él, aproximadamente a 4cm la imitación de huevo de salmón. Hay que pasar el hilo por dentro de esta bolita de plástico (roja, naranja, rosa -brillante u opaca– según el momento de la temporada, llamada bead) y sujetarla con un trozo de palillo igual que se hizo con el indicador. Unos 8-10cm por encima se prensa un perdigón de plomo pequeño, de unos pocos gramos, lo justo para que mantenga nuestra imitación cerca del fondo pero no hunda el indicador. Hay que compensar esta relación también en función de la fuerza de la corriente, pero no es difícil. La estrategia a seguir una vez equilibrado el montaje es sencilla. Con lances rodados cortos -no hace falta lanzar a 25 metros todo este aparejo- hay que situar el señuelo cerca de donde veamos salmones. Las dollies estarán justo detrás de ellos, y cogerán nuestra imitación tan pronto como esta se aleje unos centímetros de la cola del salmón, en su deriva corriente abajo. Hay que evitar dragados, naturalmente, para que esta deriva sea lo más natural posible.

Nosotros fuimos al Quarz Creek un día por la mañana, y en unas horas capturamos, con este sistema, más de 20 dollies cada uno mientras que otros pescadores que estuvieron a nuestro lado en uno u otro momento, apenas tuvieron picadas. Es un sistema estupendo, y la única dificultad es la detección de la picada puesto que el pez toma la imitación (que no tiene anzuelo) y somos nosotros los que debemos ejecutar el clavado para que la línea corra por su boca y quede prendido. Esto, por otra parte, es estupendo porque facilita mucho el desclavado rápido de estos peces que en su mayoría son devueltos al agua.

El tímalo ártico (Thymallus arcticus) – Este es un pez típico de los climas fríos y de las tierras del norte relativamente abundante en muchos de los ríos y torrentes de Alaska. Tal vez la zona más bonita y donde mejor se pesca es la que comprende la vertiente sur del Alaska Range. Esta abrupta cordillera genera numerosos ríos y riachuelos que discurren por su vertiente sur proporcionando una pesca excelente para el tímalo, especialmente a mosca seca y con ninfa. Siguiendo la Denali Highway, una carretera sin pavimentar que atraviesa más de 200km de tierras vírgenes en Alaska de este a oeste, cruzaremos numerosos de estos cauces y podremos disfrutar de una pesca en un entorno único e incomparable con un adversario ladino y rápido de gran belleza y carne exquisita. Las aguas extremadamente cristalinas y frías de estos torrentes espumosos, y las de muchos lagos cercanos a la carretera (la mayoría a menos de una milla) albergan un elevado número de peces por kilómetro de río, y no necesitamos desplazarnos demasiado para gozar de una pesca a mosca seca enormemente excitante. Nosotros utilizamos imitaciones moderadamente grandes que aguantaran bien la corriente tumultuosa donde se esconden la mayoría de los tímalos para tomar en superficie casi cualquier imitación bien presentada con una deriva natural. A nosotros nos funcionaron especialmente bien (a finales de julio) las Wulff Irresistible del 14-16, tricópteros de pelo de ciervo de los mismos tamaños y diversas atracctors en tamaños del 10-14. Eso sí, hay que ser muy fino en el clavado, porque estos peces son velocísimos en su acometida y pocas veces repetirán si fallamos. Es más, en ocasiones, son ellos los que fallan la mosca debido a lo rápido de su acometida. Por otra parte, no están muy acostumbrados a ver pescadores ni a la presencia de colas de rata surcando la corriente, de forma que son asustadizos y hay que ser cauteloso. Sin embargo, si colocamos bien nuestra mosca en las clarísimas posturas que hay en estos ríos, los tímalos las tomarán francos proporcionando una pesca altamente atractiva para el mosquero a seca. Cuando no veamos actividad en superficie podemos tentarlos con ninfas de tricóptero y cabezas doradas montando un indicador pequeño para no “asustarlos” demasiado. Algunos de los ríos que yo recomiendo pescar, entre otros, son el Seattle Creek, el Rock Creek y el Brushkana River. Todos ellos atraviesan la Denali Highway entre Paxson y Cantwell al este de una de las mayores reservas naturales de Norteamérica, el Denali National Park and Preserve, que entre otras maravillas alberga el pico más alto de Norteamérica, el Mount Mackinley. En el parque no hay mucha pesca, pero la fauna y la exótica vegetación de la tundra merecen acercarse y dedicarle un par de días si disponemos de tiempo para ello.

La trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss) en estado natural – Otra de las experiencias difíciles de olvidar que nos depararán los ríos de Alaska, es la posibilidad de enfrentarnos a las auténticas truchas arco iris en los ríos de los que son autóctonas y desde los que poco a poco se las ha ido introduciendo en casi todo el mundo. Que belleza de truchas, con enormes aletas y colores brillantes. Y lo más excitante, la opción de pescar estos estupendos luchadores con mosca seca. Sí, en determinados ríos donde la cantidad de salmones que remonta el cauce todavía no ha llegado hasta donde habitan estas truchas residentes (las hay migratorias –sin ser necesariamente steelhead) estos listísimos salmónidos siguen alimentándose de insectos acuáticos y terrestres, lo que nos da la oportunidad de montar de nuevo nuestras cañas del cinco y enfundarnos en nuestros vadeadores para mojar nuestras moscas. Un claro exponente de este tipo de cauces es el Russian River en su parte alta. Los salmones remontan en gran número este río, pero en su parte más alta ya no son tantos los que consiguen llegar y es ahí donde existe una población de arco iris residente muy interesante. La verdad es que el único problema real en esta zona son los osos. Hay una alta densidad de osos en los 6 o 7km de río que son especialmente buenos para pescar. Es por ello que ese día, contratamos un guía de pesca experimentado en el manejo de los encuentros con el rey de los bosques de Alaska. Un gran oso grizzly es lo menos parecido a un oso de peluche, y lo menos que uno quiere es que le pille pescando, lo que el oso interpretará como una intromisión de un competidor en su territorio. Básicamente para pescar tranquilos, nuestro guía trajo con él ese día su perro y su pistola, lo que sin duda nos ayudó mucho a poder concentrarnos en las truchas. El perro estaba pendiente de los osos, nuestro guía de buscar sitios donde las truchas estuviesen activas y aconsejarnos moscas, y nosotros pudimos gozar de una memorable jornada de pesca. Al principio no tuvimos mucho acierto, fallando las primeras subidas de las primeras bows, pero poco a poco nos fuimos relajando y empezamos a colocar nuestras secas allí donde era necesario a pesar de la corriente, las piedras y otros obstáculos que dificultaban la pesca. Lo cierto es que las truchas estaban ahí y cuando empezamos a verlas y a clavarlas nos dimos plena cuenta de donde estábamos pescando. Aquello era un paraíso para la pesca de la trucha: la mayor que pudimos fotografiar fue una hembra de más de 65cm que capturé con una ninfa de tricóptero del 14. Por lo menos otro pez de dimensiones muy parecidas se me escapó muy cerca de donde, entre mi amigo Jorge y yo, clavamos por lo menos 7 ó 8 truchas en una media hora. Otras tantas truchas de entre 40-45cm sucumbieron a nuestras secas y solamente un enorme ejemplar que divisamos en el fondo de una gran poza se resistió a nuestras artes. Ni siquiera nuestro guía, experto mosquero, pudo conseguir que esa trucha tomara nuestras moscas. Era una trucha enorme, una de las mayores que yo jamás había visto hasta que días más tarde capturé una arco iris de más de 7 libras en el Kenai. Otras muchas truchas de entre los 25-30cm amenizaron el resto de la jornada.

Publicado en TROFEO PESCA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: