Anglès-El Pasteral: La mística de la pesca se hace realidad… (1)

Rolliza iris de 45cm capturada con emergente de CDC

Rolliza iris de 45cm capturada con emergente de CDC

Para aquellos pescadores a los que gustan los retos y ese tipo de pesca que requiere un cierto esfuerzo para conseguir el éxito de la captura de las codiciadas truchas, Anglès se ha convertido en el destino ideal en estas primeras semanas del verano. Este coto ofrece actualmente una variedad de oportunidades para pescar tanto a seca como a ninfa, en corrientes y en grandes tablas profundas que lo sitúan entre las opciones de pesca lejos del Pirineo más atractivas del momento.

Como ya he comentado en mi anterior post, los accesos no son ahora mismo nada bueno, y esto puede hacer que llegar al agua resulte un poco engorroso. Además, la vegetación en las orillas se ha desbordado y las riberas se han convertido en auténticas selvas, básicamente integradas por gigantescas ortigas muy poco amigables. Algunos de los típicos accesos, sencillamente, han desaparecido.

Dicho esto, voy a pasar a esbozar un poco la crónica de la jornada. Primero os diré que el tiempo fue muy variable y que el sol que brillo durante toda la mañana se convirtió en tormentas de tarde con piedra y lluvia durante muchos momentos de la jornada. También hubo viento, que se levanto después de la última tormenta. A destacar, por encima de todo este repertorio de fenómenos meteorológicos, la espesa niebla que se puso sobre el río después de la primera tormenta. El agua baja tan fría y la lluvia era tan caliente que una capa blanca muy densa de humedad se apoderó del río durante un par de horas dando un aspecto místico a las tablas del coto. Y, por su puesto, dificultando la clara visión de nuestras moscas. Las truchas, no obstante, no parecieron perder su apetito a pesar de la niebla y siguieron cebándose como lo han hecho durante los últimos días.

La pesca. Como en los tiempos más esplendorosos de este coto sin muerte, las truchas se han vuelto a situar en una infinidad de posturas, muchas de difícil acceso para nuestras moscas dada la vegetación de las orillas y la irregularidad de las corrientes que ocasionan terribles dragados. Sin embargo, las truchas hay que buscarlas y estar atento al agua para descubri cebas puntuales que nos permitan pescar a seca. Si preferimos pesar al agua, lo ideal es un tandem seca-ninfa puesto que no se puede descartar nunca que una trucha tome inesperadamente nuestro engaño flotante.

Como a mi me encanta la pesca a seca pero no renuncio nunca a obtener alguna picada bajo la superfície cuando la actividad sobre esta no es predominante, opté de salida por un tándem con copper y tricoptero de pelo de ciervo. Esta combinación levantó un par de truchas y engañó a otra que tras una breve pelea consiguió la libertad. Y es que pescar aguas abajo nunca ha sido mi fuerte… Lo cierto es que parecía que las truchas estaban comiendo ninfas pero solo la copper tuvo cierta aceptación. Pasada una hora de pesca, empecé a detectar subidas a seca en determinados hilos de corrientes pequeñas y fui perfilando mi elección de mosca hasta acabar pescando con un tándem de trico y efémera de CDC (dos secas al estilo de la pesca en los grandes lagos en irlanda) que me reportó varias capturas y varios fallos al tomar las truchas la imitación que mi ojos no controlaban en esos momentos. Si en un lago, vigilar las dos o tres moscas secas se hace difícil, en una tabla, y ya no digamos en una corriente, vigilar dos secas es de locos. Sin embargo, viendo que había pequeños tricos y también efemerillas derivando por la superfície, bien valia la pena doblar mis opciones de engañar alguna trucha.

Más tarde opté por trabajar en las corrientes con la ya clásica ninfa de cola larga. Tres centímetros de imitación que me reportaron multitud de picadas con clavados fallidos y un par de capturas de muy buen porte, todas ellas arcoiris. Cuando más concentrado estaba, los truenos cercanos me sacaron de mi ensimismamiento y las primeras gotas me indicaron el camino al coche. Allí llegué justo antes de que las primeras piedras empezaran a azotar mi cabeza y hombros.

1 comentario

  1. Ramon Rodriguez said,

    julio 6, 2009 a 10:37 am

    buena cronica amigo y preciosa trucha un saludo pena de la tormenta un saludo


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