Pesca más bass en otoño (I)

Pescando al atardecer de un dia de otoño en el sudeste de Texas

Cuando los árboles empiezan a perder sus hojas y se desnudan para sumirse en el sueño invernal, el bass despierta de su letargo veraniego y aprovecha el descenso de las temperaturas para regular su metabolismo y prepararse para los fríos que están al llegar. Es una época en que el bass necesita energía. Está hambriento y en todo lo que piensa es en alimentarse. Acecha a sus presas escondido en sus apostaderos y se muestra activo durante largos períodos. Es un apogeo de la actividad de los peces que debemos aprovechar al máximo en nuestras jornadas de pesca. Los que siguen son algunos consejos que nos permitirán localizar más peces y obtener más picadas, maximizando nuestros resultados frente al agua en este segmento de la temporada.

Contra lo que muchos piensan, en el otoño, a pesar del descenso de las temperaturas y aunque éste pueda ser notable, el bass no abandona las zonas poco profundas con abundante cobertura y alimento. En realidad, muchos profesionales americanos, como Art Ferguson, proclaman que la mejor pesca se produce precisamente en esta época del año, en esas coberturas con vegetación donde el bass encuentra refugio y protección pero también comida suficiente como para mantener satisfecho su insaciable apetito. Un buen número de pescadores de bass cambian sus estrategias de localización de peces y buscan éstos en aguas más profundas, en esas ensenadas y límites de puntales donde el bass se sitúa antes de descender a sus refugios invernales. Esto se produce así en lagos pequeños y grandes con poca hierba en zonas poco profundas porque el agua se enfría más rápido. Sin embargo, en masas de agua donde haya suficiente hidrila o árboles sumergidos, el agua se mantiene más caliente y los peces tienden a agruparse entorno a estas coberturas naturales donde los peces pasto y otras fuentes de alimento para el bass se concentran también. Veamos un poco cuáles son estas zonas donde tendremos más opciones de engañar al bass.

Los puntos calientes

En esta época del año, los bancos de hierba sumergida se empiezan a secar al tiempo que la naturaleza va ralentizando su ritmo de actividad del verano. No obstante, siempre encontraremos zonas en que la hierba todavía está verde. Estos oasis son auténticos imanes para el bass. En las aguas más profundas, la hierba se seca antes y comienza a desprender dióxido de carbono lo que reduce la cantidad de oxígeno del agua circundante. Esto empuja hasta cierto punto al bass hacia aguas más someras donde el agua todavía mantiene un contenido de oxígeno más alto y zonas de hierba verde donde haya menos dióxido de carbono. El misterio respecto al oxígeno está relacionado con los peces pasto. Estos necesitan ciertamente una gran cantidad de oxigeno disuelto en el agua para mantenerse durante un buen tiempo en una zona en concreto y los bancos de hierba seca o en proceso de secarse no son precisamente los mejores para encontrar lo que necesita su organismo. Los peces pasto se mueven en busca de aguas ricas en oxígeno y lo mismo hace el bass. Esto es casi siempre así, pero a finales de temporada es especialmente importante. Dentro de estas áreas de hierba todavía viva es crucial encontrar los puntos en que haya canales que conduzcan a aguas profundas. Estos surcos en el fondo tendrán recovecos donde colocar nuestro crankbait con una recuperación a una velocidad entre moderada y rápida para provocar la picada. Estas son zonas que normalmente se sitúan en aguas de 50cm a 2 metros de profundidad. Los límites de puntales, en aguas a estas profundidades, que estén cubiertos de hierba son también áreas que atraen muchos peces. Perseverando con esta estrategia se puede pescar durante todo el día, moviéndonos de puntal en puntal siempre que cumplan con estas características.

Como en otras ocasiones, algo que resulta productivo para localizar peces en situaciones de pesca como la descrita es utilizar un crankbait, como por ejemplo el Bandit de la serie 200, que navegue a poca profundidad. Cuando se localiza peces activos, lo más oportuno es bajar el ritmo de nuestra recuperación cambiando a un Yamamoto Spider Grub o un tubo como el Mizmo. Estos últimos permiten trabajar con mayor lentitud entre la hierba y recorrer exhaustivamente todos los rincones de los nichos productivos.

Otro tipo de cobertura que merece la pena inspeccionar concienzudamente son los “parches” de cobertura aislados en aguas abiertas. Nuestro objetivo son las zonas llanas de poca profundidad, especialmente a la salida de pequeños barrancos o riachuelos. En estas zonas debemos localizar tocones aislados a medio sumergir o enteramente bajo el agua. El truco es hacer lances repetidos desde todas direcciones recorriendo completamente todo el perímetro de estas sólidas coberturas. Con este método no vamos a capturar muchos peces pero sí que encontraremos algunos y tendremos buenas opciones de engañarlos. Además, los peces en este tipo de apostaderos suelen ser de buena talla. Cada tocón sumergido puede albergar un par de ellos; a veces ninguno, pero es obligatorio hacer concienzudamente un buen número de lances bien intencionados alrededor de estos refugios naturales. Un crankbait o un spinnerbait nos permitirá cubrir mucho agua rápidamente e incluso atacar varios objetivos a la vez, recorriendo un par de tocones en un mismo lance. De nuevo hablamos de aguas que tengan como máximo un metro y medio de profundidad.

Otro método que resulta efectivo es buscar peces que merodean sin motivo aparente cerca de la orilla en compañía de un par de congéneres. Los peces en estos grupos reducidos están sencillamente esperando a que las temperaturas desciendan más todavía para zambullirse en esos pozos profundos donde dejaran pasar el invierno. Esto es especialmente así en aguas claras con poca profundidad y escasa vegetación donde podemos ver a estos grupos de peces con relativa facilidad. Hay que saber dónde buscarlos, pero no cabe duda de que una vez los encontremos, una lombriz flotante de vinilo o incluso un Berkley Jerk Shad pueden hacer estragos. Estos peces se mueven en zonas donde no hay peces pasto y hasta cierto punto competirán por tomar lo que se presenta como un delicioso desayuno. Este tipo de competitividad puede ser clave para capturar estos bass. Cuando clavemos el primero veremos como los otros en lugar de huir asustados lo siguen para intentar quitarle su presa si este cometiera un error y la soltara. Esto ocurre en ocasiones cuando el bass al final de nuestra línea se desclava y rápidamente vemos otro pez del grupo atacar nuestro ofrecimiento. Estas condiciones de pesca se pueden explotar en realidad hasta bien entrado diciembre, dependiendo de lo crudo del invierno que comienza.

Las zonas rocosas en lagos artificiales tales como rompeolas o pequeños azudes construidos a base de piedras que forman una ladera oblicua poco pendiente son lugares donde también encontraremos al bass. Estas sólidas estructuras son fáciles de encontrar dada su obviedad y normalmente darán cobijo y proporcionarán alimento a un cierto número de peces, en según qué lugares, durante toda la temporada. Con la caída de las hojas y los primeros descensos de la temperatura, las rocas, que se han calentado durante el verano, retienen cierto calor acumulado que poco a poco transmiten al agua. Esto hace que las zonas más próximas, entre 1 y 2 metros del mismo límite de la rocalla, se caractericen por estar a unos pocos grados más que las aguas colindantes. Este es un factor a tener en cuenta. A esto se suma el hecho de que muy a menudo el agua se mantiene limpia en estos apostaderos del bass ya que, excepto en días de fuerte viento, estas son zonas protegidas donde las olas no remueven el fondo, y aunque lo hagan un poco, como este no es arenoso sino rocoso, no habrá muchos sedimentos en suspensión. En estos escenarios de pesca yo busco los enclaves con vegetación, ya sea flotante o sumergida. La suma de dos tipos de cobertura como estos es casi una garantía de que los peces van a estar ahí. Otra cosa será pescarlos. Aquí tengo mi propia teoría. Por alguna razón, el bass ataca con mayor confianza un señuelo situado justo en el cambio de elementos. Es decir, justo allí donde el agua besa la roca o la vegetación deja paso a aguas libres. Si situamos un jerkbait flotante o incluso un popper justo en el límite del agua (y cuando digo el límite quiero decir materialmente tocando las piedras de la orilla) y lo dejamos descansar mecido por el viento o el oleaje suave característico de las tardes encalmadas de octubre, no tardaremos en ver como una sombra oscura emerge de la nada para devorar nuestro engaño.

La verdad es que sí existe una razón para este comportamiento del bass. Un pececillo que no puede huir marcha atrás porque sencillamente no hay más lago a donde ir es un blanco perfecto para un bass hambriento. El depredador ve a su presa acorralada, en cierta forma contra la pared y sin una salida clara. Esto hace que el instinto del bass se active y su agresivo carácter se manifieste abiertamente. Pocas veces he visto picadas tan francas como estas. Esta misma situación se da también en verano precisamente en días muy ventosos en los que el viento empuja los peces pasto como los alburnos hacia zonas de estas características.

Otro aspecto de esta situación de pesca a tener en cuenta es que en esta época los peces utilizan estas estructuras para desplazarse de un lado a otro. En cierta forma resiguen los contornos de la orilla entrando y saliendo de las bocas de los barrancos. Esto se da más en grandes embalses con reculas profundas que tengan algún tipo de presa de contención o contrafuerte artificial de roca relativamente cerca. Interceptar estos peces “migratorios” es una excelente alternativa a concentrarse en los herbazales adjuntos a las rocallas. Lances paralelos a estas murallas sumergidas son apuestas muy seguras para tentar al bass. Yo utilizo principalmente jerkbaits que imiten los peces pasto que abunden en la zona con una recuperación errática que haga rebotar mi señuelo contra las rocas un par de veces para luego dejarlo reposar flotando tranquilamente como si anduviera un poco despistado. Los jerkbaits que se mantienen estáticos a la profundidad en que estén cuando dejamos de maniobrarlos (suspended jerkbaits) también son una muy buena alternativa cuando los peces no estén atacando bien en superficie. Lo difícil en estas ocasiones es detectar la picada del pez a no ser que este acometa el engaño y salga corriendo hacia aguas abiertas. Esto ocurre las menos de las veces dado que lo más frecuente es que el bass mordisquee un señuelo estático como para probar su estado físico o herirlo para después engullirlo. Con señuelos de vinilo el pez engulle su falsa presa y la retiene por su textura blanda y su sabor pero con un jerkbait rígido el pez no dudará en soltar su presa inanimada en cuanto perciba que no es comestible. Si estamos viendo el señuelo podremos clavar enseguida y probablemente alguno de los anzuelos triples del jerkbait se incrustará en los labios rígidos del bass pero si no es así, habremos perdido la partida puesto que el pez difícilmente volverá al ataque. Una lombriz grande (de 7-8 pulgadas) sin plomar recuperada a velocidad moderada por encima de la rocalla puede sustituir a un jerkbait que no esté resultando productivo. Dejémosla incluso descender libremente y colarse por uno de los agujeros entre las piedras. Cuando salga lentamente de una de estas encerronas es cuando debemos esperar el ataque de nuestro codiciado bass. Este es un tipo de pesca que nos proporcionará bastante acción.

Publicado en Trofeo Pesca.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: