Bienvenidos a la Patagonia Catalana (II)

Bonita fario del Segre a su poso por Oliana

Las estaciones

El Segre en este enclave tan pintoresco varía su caudal de forma considerable según la época del año. Así, Fontanals nos apunta que aunque “el coto se puede pescar actualmente durante todo el año y no hay épocas malas”, ciertamente “podría decirse que la jornada de pesca viene condicionada por el caudal de agua que pueda soltar la presa de Oliana, la cual puede variar el volumen de salida en función de las lluvias.” Aún así, a la hora de elegir, Fontanals lo tiene claro: “si tuviera que elegir, diría que el mejor período para la pesca es el que se extiende entre finales de julio y hasta las primeras lluvias fuertes de enero o febrero, y huiría especialmente de los meses de abril, mayo y junio, en función de cuando empiece el deshielo de la alta montaña ya que muchas veces suele coincidir también con época de lluvias.”

Cuando comentamos con Fontanals los pormenores del reciente crecimiento del embalse de Rialp (aguas debajo del pantano de Oliana), Jordi apunta que “de momento el embalse de Rialp, debido a su actual volumen, se ha comido algunos de los tramos inferiores del intensivo. El último día comprobé que el impresionante remonte de barbos que se produce cada año durante el mes de julio, quizás por el alto volumen del embalse de Rialp este año, es mayor; me gustaría ser positivo y pensar que en los pocos años que lleva en funcionamiento este embalse de Rialp las truchas han empezado a hacer una rueda migratoria de embalse-río-embalse. En realidad ya se han empezado a obtener algunas capturas de tamaño descomunal muy plateadas que podrían ser signo de este fenómeno”.

En resumen, el coto intensivo sin muerte del Camí de l’Oliva ofrece una pesca de truchas arcoíris y fario de gran tamaño que el mosquero que gusta de emociones fuertes no puede obviar.  Tal vez por este motivo es uno de los destinos más visitados de Cataluña y lo seguirá siendo a pesar de los despropósitos de algunos y de las adversidades que plantea la propia naturaleza en forma de sequías, fuertes calores y otros factores que acompañan siempre un deporte como la pesca, tan ligado al entorno natural.

Cormoranes y furtivos

Cuando preguntamos a Fontanals sobre los problemas que más le preocupan y que afectan tanto a la pesca como a la propia población de truchas del coto, su respuesta es bien clara: “El coto de Oliana siempre ha tenido la presencia de furtivos y cormoranes. Con los cormoranes, de momento creo que poca cosa legalmente se puede hacer, pero con los furtivos y con la colaboración de muchos pescadores, a través del teléfono móvil y se están empezando a erradicar, aunque todavía queda mucho trabajo por delante.” Y así es. Gracias a que los pescadores llevan sus móvil en el vadeador, se puede llamar a los agentes rurales o a la policía autonómica desde el río mismo cuando se observan irregularidades y, hasta cierto punto, ir haciendo saber a los furtivos que los propios pescadores velamos por el río y sus moradoras .

El “Tsunami de Oliana”

El 14 de julio de 2009 la presa del embalse de Oliana abrió sus compuertas para realizar un supuesto simulacro de avenida e incrementó, durante media hora y de forma totalmente repentina, el caudal de río hasta los 780m3/s, contra los 18 metros cúbicos por segundo que suelen bajar en estas fechas. Sí, lo he escrito bien: 780. Los 10 pescadores que estaban en el río ese día escaparon con mil apuros de una muerte segura y por suerte pudieron contar su aventura. Muchas truchas no tuvieron tanta suerte y quedaron atrapadas en lodazales y charcos fuera del lecho del río una vez que el caudal volvió, otra vez de forma repentina, a la normalidad. Esta es la razón por la cual el coto se ha convertido, en principio de forma temporal, en un intensivo sin muerte. Cuando entidades como AEMS preguntaron a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) sobre lo acontecido la respuesta fue que se había avisado a Protección Civil y que por lo tanto se había cumplido la ley. La CHE dijo que volvería a repetir el simulacro y así lo hizo semanas después. Esta vez fueron unos 350m3/s y se hizo por la noche.
Ambos simulacros tuvieron sus consecuencias en la fauna del río y su ribera. El lecho del río vio como la cantidad de alimento para las truchas disminuía drásticamente además de que la población de trucha quedó ciertamente diezmada por la matanza. Éste, un problema, que en un intensivo de estas características se acaba resolviendo con repoblaciones que, contra lo que la CHE y otras implicadas en este tipo de altercados (como ENDESA) puedan pensar, no son la solución a todo.


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