Los errores más clásicos del pescador de bass (I)

Uno de los aspectos que frecuentemente obviamos pero que deberíamos considerar casi tan importante como una buena selección de señuelos o una buena lectura del agua es evitar los típicos errores que el pescador de bass suele cometer. No caer en  estos errores, que por ser tan comunes son fácilmente identificables por el pescador de bass experto, es tan decisivo a la hora de obtener una productividad aceptable como saber interpretar las condiciones de pesca para aplicar la táctica más apropiada.

Bass Robinson Club

Evitando los errores más típicos se pueden conseguir piezas como esta

A lo largo de mis ya largos años como pescador aficionado de bass, he observado varias cosas que son de vital importancia para mejorar nuestro rendimiento cuando nos enfrentamos al bass. Una de las cosas que más ha llamado mi atención es que hay una enorme diferencia entre el pescador aficionado y el pescador profesional de bass. Como consecuencia de ello, me he preguntado una y otra vez, cuál es el motivo por el cual esto es así. Tal vez esta diferencia se limite al hecho de pasar muchas más horas en el lago o a tener más experiencia en una mayor variedad de situaciones de pesca. O tal vez sea un sexto sentido innato en el pescador profesional que le ayuda a desenvolverse con maestría frente a los peces. Incluso podría ser que el equipo y el material utilizado fuera la clave de estas diferencias. Sin embargo, y sea cual sea el caso, hay un aspecto clave que abre un gran hueco entre el pescador profesional y el pescador aficionado: el pescador profesional sabe que los errores se pagan caros y ha dedicado –y dedica– tiempo a aprender cuáles son sus defectos y a identificar qué hace mal de forma sistemática cuando pesca. Como consecuencia de ello, el pescador profesional comete muy pocos errores y esto se traduce en un aumento considerable de su efectividad y una evidente mejora de los resultados.

Analicemos pues cuáles son estos errores que la mayoría de pescadores de bass comentemos con gran frecuencia para aprender de ellos y convertirnos en pescadores aficionados cuya forma de pescar sea lo más parecida posible a la de esos profesionales en los que tan a menudo nos fijamos por su éxito y estilo de pesca.

El primer error
El primer error, que hasta cierto punto incluye todos los demás, es no hacer en el agua aquello que uno piensa y sabe que debería hacer. Este es un problema con el que se enfrentan la mayoría de pescadores de bass. Por ejemplo, sabemos que hay que pescar lento, que tenemos que mantener nuestro Texas estático tanto como podamos junto a ese tocón en el fondo que, aunque no podemos ver, sabemos que es el escondrijo ideal para un par de buenos bass; sin embargo, nos apresuramos intentando provocar la picada del pez. Pasamos de deadsticking a jigging casi sin querer, aun sabiendo que lo primero es lo más adecuado para esta situación de pesca. Pero la segunda técnica nos permite estar más activos y, mentalmente, no estamos preparados para confiar lo suficiente en una técnica, la del deadsticking, con la que no estamos tan familiarizados.

Falta de atención a los detalles
El segundo error que comenten la mayoría de pescadores de bass es no cuidar los detalles todo lo que deberían. Hay que prestar atención a un buen número de datos que por insignificantes que puedan parecer a simple vista, juegan un papel clave a la hora de, por ejemplo, determinar qué señuelo vamos a pinchar en el anzuelo o qué gramaje va a tener el lastre con el que equiparemos nuestro Texas.

Los profesionales, como el ya más que famoso Kevin VanDam, explican a menudo que se sorprenden de cómo un gran número de pescadores pasa por alto una serie de aspectos relacionados tanto con la presentación como el acondicionamiento de los señuelos. Cosas tan sencillas como sustituir los anzuelos triples que vienen de serie un cranckbait y reemplazarlos por anzuelos de mejor calidad; esto nos asegurará un mejor clavado. Otro detalle de vital importancia es cambiar la línea a menudo. De nuevo KVD ha observado que la mayoría de pescadores no cambia su línea hasta que ésta está totalmente quebrada y conlleva una rotura tras otra; el pescador aficionado, y esto me ha pasado a mi durante estos años de pesca, tiende, con buen criterio, a rentabilizar el dinero que gasta y por lo tanto es normal que no cambie su línea cada vez que sale a pescar. Sin embargo, cambiarla una vez al año es algo necesario que no hacemos por cierta pereza y que puede acarrearnos disgustos frente al agua. Un caso parecido se da cuando tenemos montado un spinnerbait blanco y pescamos en aguas claras; sabemos que sería mejor cambiar a un color más natural, shad translúcido por ejemplo, pero no lo hacemos por la incomodidad de tener que cortar la línea y volver a anudar otro señuelo. Algo incompensable cuando leemos un artículo de pesca o vemos un reportaje pero que debemos aceptar que, cuando estamos en acción de pesca, es más frecuente de lo que estamos dispuestos a aceptar.

Publicado en TROFEO PESCA
Foto: Bass Robinson Club

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