Los errores más clásicos del pescador de bass (II)

Larry Hodge

Cuidar la línea es imprescindible para evitar roturas y capturar lunkers como este

Mal cuidado de la línea
Otro aspecto fundamental que se convierte en una pesadilla para muchos pescadores y que tiene fácil solución es el adecuado cuidado de la línea. En la pesca más convencional del bass no utilizamos líneas de seda como las que se usan en algunas modalidades de pesca con mosca seca de trucha; la línea de seda, efectivamente, requiere de unos cuidados que pueden ser complejos e incluso molestos. Sin embargo, cuidarse de un trenzado o de un nylon o fluorocarbono no requiere demasiado esfuerzo ni conocimientos técnicos. A pesar de ello, muchos pescadores de bass olvidan que estas líneas necesitan un mínimo de atención para que puedan funcionar a pleno rendimiento, resistiendo mejor a la abrasión, manteniendo su elasticidad (o su rigidez), etc., y a la postre resultando más resistentes a la rotura.

Nudos mal hechos
El nudo es uno de los elementos básicos en acción de pesca y, sin embargo, uno de los más subestimados por el pescador aficionado. La correcta realización del nudo es uno de los aspectos de la pesca del bass sobre la que tenemos control real y con la que no podemos ser descuidados. Muchos pescadores pierden peces porque sufren roturas y en un gran número de ocasiones, éstas se producen por el nudo. Un nudo mal acabado o un nudo incorrecto para un montaje determinado es un error fatal que tendrá consecuencias negativas precisamente cuando más necesitaremos que haga su trabajo. Será ese día en que daremos con ese bass de 2,5 kg y veremos cómo toma nuestro Senko de 7 pulgadas… clavaremos con decisión y energía en el momento preciso para asegurar la captura y al instante veremos cómo nuestra caña, en lugar de curvarse, rebota para atrás y una madeja de fluorocarbono emerge del agua como un submarino nuclear. El nudo ha cedido y el bass se refugia en la vegetación del fondo. Hemos perdido el pez de nuestra vida.

Selección inadecuada de la línea
Al contrario que los profesionales del bass, el pescador aficionado raramente lleva consigo el surtido de tipos y tamaños de línea necesarios para afrontar cualquier situación de pesca. En una jornada típica de bass, podemos necesitar líneas que vayan desde las 8 hasta las 30 libras, desde fluorocarbono hasta trenzado pasando por nylon y copolímero. El diámetro de la línea es decisivo para el buen funcionamiento del señuelo. La diferencia de utilizar una línea de 8 libras o una de 12 con el mismo señuelo es enorme. Incluso en lagos donde la orografía de las orillas y el fondo son bastante constantes, se necesita una buena variedad de diámetros y tipos de línea para adecuar la técnica a las condiciones de pesca. Es un error grave no llevar la línea apropiada para hacer llegar nuestros señuelos a la profundidad necesaria, poder sacar peces de coberturas espesas o minimizar (o potenciar, según el caso) la visibilidad de la línea.

Lanzado defectuoso

Este es uno de los errores más obvios en la pesca del bass y, tal vez, el que menos sorprenderá al lector. Todos conocemos nuestras carencias en cuanto al lanzado se refiere. Hemos visto lanzar a los pros americanos y cuando hemos intentado practicar el flipping con la misma precisión que ellos, enseguida nos hemos decepcionado al ver que nuestro cangrejo no se posa bajo las raíces descarnadas de la orilla con la misma suavidad con la que lo hace el vinilo de un profesional. Y sin embargo, la presentación es clave para conseguir picadas de reacción de peces que pese a estar apostados en determinadas coberturas no se están alimentando. Este es el caso de muchos de los peces que los profesionales capturan en los torneos en los que compiten.

El pescador aficionado habrá visto muchas veces como se asusta un bass apostado que aparentemente está en actitud de atacar un señuelo bien presentado. Lanzamos sobre el pez y nuestro señuelo golpea el agua con tal estruendo que hasta salpica nuestra camisa. El mismo señuelo lanzado con maestría por un profesional apenas moverá el agua y sorprenderá al pez que al verlo de repente dentro de su zona de ataque reaccionará de forma agresiva y lo atacará en el 90 por ciento de las situaciones de pesca como la descrita.

El pescador aficionado debe siempre mejorar su técnica de lanzado practicando siempre que le sea posible. Perfeccionar la precisión y suavidad de las presentaciones es básico y no hacerlo es uno de los errores más absurdos que el pescador de bass suele cometer: Queremos pescar pero no dedicamos el tiempo suficiente a mejorar nuestras habilidades para conseguirlo. Y no es en el lago frente a los peces donde hay que practicar; este es el siguiente error que se comente en este sentido. Lo mejor es practicar en invierno cuando el bass está inactivo en una piscina o parterre de césped.

Publicado en TROFEO PESCA
Foto: Larry D. Hodge (TPWD)

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