Los errores más clásicos del pescador de bass (III)

Adaptarse a las condiciones: nivel del agua, coberturas existentes, temperatura...

No pescar de acuerdo con las condiciones del momento
Un error que yo solía cometer con frecuencia, sobre todo cuando se trata de pescar en lagos o embalses que conozco bien y que pesco con relativa asiduidad, es intentar siempre pescar en las mismas zonas y con los mismos señuelos que en otras ocasiones han sido productivos. Esto, que puede parecer lógico, lo es hasta cierto punto. La clave está en entender que las condiciones cambian cada temporada, cada mes, cada semana, cada día e incluso cada hora y que la actividad del bass estará siempre íntimamente ligada a estas condiciones de pesca. Por lo tanto, es un error volver al mismo cortado de roca con el mismo cranckbait que la primavera pasada nos dio un par de capturas porque el nivel del agua, la temperatura o claridad de ésta y muchos otros factores pueden haber cambiado y no encontraremos allí ningún pez o los que haya no estarán prestos a tomar un crankbait. No obstante, esta afirmación requiere cierta matización. El error consiste en no analizar previamente si los peces van a estar ahí o no y, sistemáticamente, repetir frente al agua la misma táctica y técnica que resultaron productivas la última vez que pescamos en esa zona.

Los profesionales, que pescan una y otra vez una gran mayoría de los lagos del circuito adaptan sus técnicas y sus patrones de pesca a las condiciones de ese día de pesca y de ese momento del día en particular. Si no hicieran esto, jamás capturarían tantos peces de forma consistente y en situaciones de pesca tan diversas como frentes fríos, sequías, e incluso cambios en la dirección del viento o la aparición de unas nubes que tapan parcialmente el sol.

No pelear con el pez correctamente
Para muchos pescadores el bass se suelta frecuentemente del azuelo a causa de la mala suerte. Para otros muchos, “ya se sabe, la pesca del bass es así…”. Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre en el 50 por ciento de las pérdidas de peces (no debidas a roturas) es que el pescador, sencillamente, no pone suficiente presión sobre el pez. Si observamos a los profesionales veremos cómo “maltratan” la manivela de sus carretes recogiendo línea como posesos y llevando tanto la propia línea como la caña, el carrete y los anzuelos al límite de sus posibilidades. Esto lo hacen para mantener la máxima tensión de forma continua y constante sobre el pez hasta que lo llevan a la barca. Esta es una reacción que debemos mecanizar en cuanto clavamos un pez. Cuesta cierto tiempo acostumbrarse a ser tan resolutivo porque tendemos que querer disfrutar el momento y recrearnos en la recuperación, pero es un hábito que si no se adquiere, se acaba aprendiendo por las malas; que siempre es más doloroso.

No sacar el máximo partido al equipo
Este es un error del que muchos pescadores ni siquiera son conscientes que puedan cometer. Aunque para muchos será comprensible que así sea porque en el fondo sus salarios no dependen del partido que saquen o del aprovechamiento que hagan de su caña, carrete, línea, anzuelos y señuelos. Sencillamente, no son profesionales y por lo tanto no son tan exigentes con el material que utilizan como un profesional que se gana su pan de cada día en el agua capturando peces. Así que tal vez no sea tan importante, lo que no quita que continúe siendo un error. En la pesca del bass, sacar el máximo de nuestro equipo es fundamental para tener éxito. Por ejemplo, ¿cuántos pescadores que utilizan un carrete de spinning no cierran el pick-up del carrete manualmente y sí lo hacen mediante un movimiento hacia delante de la manivela del carrete? Y éste, ciertamente, está diseñado para ejecutar esta acción pero debemos saber que esto va en detrimento de la resistencia de la línea puesto que ésta se retuerce cada vez que hacemos este gesto mecánico con el carrete. El pescador de bass debe hacer un hábito de este movimiento manual.

Pasar por alto lo más obvio
Para cerrar este artículo, nos queda por analizar uno de los errores más simples que todo ser humano comete a lo largo de su vida, y no solamente cuando pesca. Sencillamente no vemos más allá de nuestras narices; a veces no es fijarse en los detalles más sutiles sino que la clave de una jornada exitosa de pesca suele estar en fijarse en aquello que resulta tan obvio y evidente que no puede pasarnos por alto de ninguna forma. Para entendernos, hay que abrir los ojos y buscar no los matices de color sino qué colores son los que van a funcionar en estas condiciones. Muchas veces es tan sencillo como pescar las zonas querenciosas más inmediatas, junto a la rampa del embarcadero o en los macizos de juncos junto al sendero que rodea el lago.

No utilizar las técnicas y estrategias en las que uno es más diestro
Es un error común entre los pescadores de bass planificar su táctica en el agua en los consejos que los pescadores locales o conocidos que frecuentan una masa de agua determinada. Algunos profesionales coinciden en afirmar que los pescadores locales son los mejores conocedores de las aguas que suelen pescar a menudo pero todos se muestran contrariados por el hecho de que un pescador pueda dejar de utilizar las técnicas que más domina tan solo porque le han recomendado pescar con un Carolina en los tocones del fondo cuando el pescador se siente más cómodo y tiene un mayor dominio del jigging. Hay que buscar las zonas donde uno pueda desarrollar mejor sus fortalezas como pescador y tener un mejor control del equipo y de la propia situación de pesca.

Análisis equivocado de la información
Cuando capturamos un pez (algo que en la pesca del bass no es nada fácil), los pescadores de bass sentimos tal satisfacción que casi siempre nos conformamos con la alegría que nos proporciona la propia captura. Sin embargo, esto que a priori puede parecer un motivo de alegría, es un error que el profesional de los circuitos americanos de pesca de bass ha aprendido a evitar.

Segundos después de haber agarrado el bass por el labio inferior y una vez le hemos liberado del anzuelo hay que empezar a hacerse preguntas. Preguntas como: ¿ha picado el pez durante la caída del señuelo? ¿Ha picado en el lado expuesto al viento del muelle? ¿Salió de la base del puntal o del límite del bando de vegetación acuática? Si los pescadores nos hiciéramos estas preguntas y consiguiéramos contestarlas con acierto, seguramente podríamos sacar conclusiones vitales para convertir nuestros próximos lances, tras la captura de un pez, en otras picadas y capturas.

Finalmente, cabe decir que corregir, ni que sea uno, de estos errores no es nada fácil. Puede llevarnos años e incluso décadas eliminar algunos malos hábitos y adquirir nuevas y buenas actitudes frente al agua. No obstante, si somos capaces de superar esta situación, estaremos preparados para llevar nuestro bassing a un nivel superior.

Publicado en TROFEO PESCA

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